El valor en ayunas enseña un solo punto del día. Lo que le molesta —el sueño después de comer, el hambre feroz a las seis, la cabeza espesa— pasa entre medición y medición.
Después de cada comida la glucosa sube. En un metabolismo sano ese pico es bajo y vuelve rápido a la base. Con resistencia a la insulina y diabetes tipo 2 el pico es más alto, dura más y la bajada es brusca: esa bajada es lo que usted nota como ganas repentinas de algo dulce hora y media después de comer.
Trabajar sobre esa curva no es pelear por una cifra del glucómetro. Es rebajar montañas. Cuanta menos amplitud, menos trabajo para el páncreas y más parejo el día. DiaFlex Forte está montado exactamente para eso: no busca tirar el azúcar abajo de un golpe, busca reducir la oscilación.